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Justicia e instituciones

CGPJ, Constitucional, Fiscalía, acusación popular, «lawfare» y monarquía: quién controla a quién y por qué todos se acusan de lo mismo.

8 minutos de lectura · 5 preguntas al final · Revisado el 19 de octubre de 2026

En una democracia, quien gobierna no debe controlar a quien le juzga. En España, los dos grandes partidos se acusan de querer controlar a los jueces, y mucha gente desconfía de la justicia por motivos opuestos: unos creen que persigue al Gobierno y otros, que lo protege.

¿Quién vigila a quien juzga?

La separación de poderes es el principio de que quien hace las leyes (el Parlamento), quien gobierna (el Gobierno) y quien juzga (los tribunales) deben ser independientes entre sí, para que ninguno pueda abusar.

El conflicto surge porque, en España, los partidos participan en la elección del órgano que gobierna a los jueces y de algunos tribunales clave.

Cuatro piezas que salen en todas las noticias

El CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) nombra a los jueces de los tribunales más importantes, como el Supremo. Sus 20 vocales (miembros) los elige el Parlamento, 12 de ellos entre jueces. Hace falta una mayoría de tres quintos, así que PP y PSOE tienen que ponerse de acuerdo.

El Tribunal Constitucional decide si las leyes respetan la Constitución. Sus miembros también se eligen por cuotas en las que participan los partidos. Sus votaciones suelen dividirse entre magistrados «progresistas» y «conservadores»: la amnistía se avaló por 6 votos a 4 (Tribunal Constitucional, junio de 2025).

La Fiscalía acusa en los juicios en nombre de la sociedad. Al fiscal general lo nombra el Gobierno.

En 2025, el Tribunal Supremo condenó al fiscal general, Álvaro García Ortiz, por revelar datos reservados de un investigado: la pareja de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Dos de los siete magistrados votaron por absolverlo (Tribunal Supremo, diciembre de 2025).

La acusación popular permite que cualquier ciudadano o asociación acuse en un juicio aunque no sea la víctima. Varias causas contra el entorno del Gobierno las impulsan asociaciones como Manos Limpias o HazteOir, a veces con la Fiscalía pidiendo el archivo.

Piensa en un partido de fútbol: el CGPJ sería quien elige a los árbitros, y los dos equipos tienen que ponerse de acuerdo en la lista. Si no se ponen de acuerdo, los árbitros de siempre siguen pitando aunque se les haya acabado el contrato. Y si un equipo elige solo, el otro dirá que el partido está amañado.

Tres reformas en disputa

Cómo elegir el CGPJ.

  • PP y Vox proponen que los propios jueces elijan a los 12 vocales de origen judicial. Su mejor argumento: así los políticos no controlan a los jueces, y es lo que recomienda el Consejo de Europa.
  • PSOE y Sumar prefieren mantener la elección parlamentaria, con reformas para evitar bloqueos. Su mejor argumento: los jueces son un colectivo mayoritariamente conservador y, si se eligen solos, el órgano no reflejaría la pluralidad de la sociedad.

Quién investiga los delitos.

  • El PSOE propone que los fiscales dirijan las investigaciones en lugar de los jueces. Su mejor argumento: es el modelo de casi toda Europa y haría los procesos más rápidos.
  • PP y Vox se oponen. Su mejor argumento: con un fiscal general nombrado por el Gobierno, el Gobierno controlaría las investigaciones, también las que le afectan.

Qué hacer con la acusación popular. Quien quiere limitarla dice que se usa para abrir causas con fines políticos. Quien quiere mantenerla dice que permite investigar al poder cuando la Fiscalía, nombrada por el Gobierno, no lo hace.

«Lawfare»: la acusación que usan los dos lados

Lawfare es una palabra inglesa que significa usar los tribunales como arma política. La usan los dos lados:

  • Desde la izquierda se dice que algunos jueces persiguen al Gobierno y a su entorno con causas débiles, impulsadas por asociaciones afines a la derecha.
  • Desde la derecha se responde que hablar de lawfare sirve para deslegitimar a los jueces justo cuando investigan al poder, y se recuerda que algunas de esas causas han acabado en condena.

La monarquía: un jefe de Estado que no se vota

La Constitución de 1978 define España como una monarquía parlamentaria: el jefe del Estado es el Rey, que no gobierna. Representa al país, firma las leyes que aprueban las Cortes y propone un candidato a presidente tras las elecciones. Felipe VI reina desde 2014, cuando abdicó su padre, Juan Carlos I.

La Fiscalía del Supremo investigó los negocios y la fortuna de Juan Carlos I y archivó las tres investigaciones en 2022. Unos hechos habían prescrito, otros estaban cubiertos por la inviolabilidad que tenía como rey y en otros no halló pruebas suficientes. Antes, él había pagado a Hacienda unos 5 millones en dos regularizaciones. En agosto de 2020 se instaló en Abu Dabi, donde mantiene su residencia (Ara, 2 de marzo de 2022).

  • Quienes defienden la monarquía (PP, PSOE y Vox, entre otros) dicen que da estabilidad, que el Rey es neutral entre partidos y que fue clave en la Transición a la democracia.
  • Quienes prefieren una república (Podemos, partidos del Frente Amplio, ERC, Junts, Bildu y BNG) dicen que un cargo heredado no es democrático y que el jefe del Estado debería elegirse y poder rendir cuentas.

Cambiar la forma de Estado exige la reforma más difícil que prevé la Constitución: dos tercios de ambas cámaras, disolver las Cortes, que las nuevas lo aprueben otra vez por dos tercios y un referéndum en toda España.

Qué se puede cambiar de verdad

Cambiar cómo se elige el CGPJ o quién instruye los casos (quién dirige la investigación) requiere una ley orgánica, con mayoría absoluta del Congreso: 176 diputados. Es posible si un bloque gana con claridad.

Cambiar la monarquía o la composición del Constitucional exige reformar la Constitución, con mayorías que hoy no tiene nadie.

Por qué te afecta aunque no pises un juzgado

De forma directa, poco. De forma indirecta, mucho: si la gente deja de confiar en que la justicia es imparcial, deja de aceptar sus decisiones, sean las que sean.

Por eso conviene desconfiar tanto de quien solo critica a los jueces cuando le investigan como de quien solo los aplaude cuando investigan al rival.

¿Lo has pillado?

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