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De la Transición a la gran crisis (1975-2008)

Cómo pasó España de una dictadura a una democracia, qué se pactó en 1978 y qué heredamos de aquellos años que sigue en los debates de hoy.

8 minutos de lectura · 5 preguntas al final · Revisado el 19 de octubre de 2026

Cataluña, el dinero de las comunidades, la monarquía, la memoria del franquismo: muchas peleas de esta campaña empezaron hace casi cincuenta años. Para entenderlas, recorremos el camino de la muerte de Franco a la crisis de 2008.

Un régimen que votó su propio final

Francisco Franco gobernó España como dictador desde el final de la Guerra Civil (1939) hasta su muerte, en 1975. No había elecciones libres, los partidos estaban prohibidos y había presos políticos. Antes de morir dejó designado como sucesor, con el título de rey, a Juan Carlos de Borbón.

Lo que vino después se llama la Transición: el paso de la dictadura a la democracia. Fue una reforma desde dentro, sin ruptura violenta. Las propias Cortes franquistas aprobaron la Ley para la Reforma Política (1976), que abría la puerta a unas elecciones libres. El régimen votó su propio final.

Imagina una comunidad de vecinos con un presidente que nunca se ha votado. En lugar de echarlo a la fuerza, la propia junta aprueba unas normas nuevas que convocan elecciones y, al aprobarlas, se disuelve. Así se hizo la Transición: cambiando las reglas con las reglas viejas.

  1. 1975 Muere Franco (20 de noviembre). Juan Carlos I es proclamado rey.
  2. 1976 Adolfo Suárez, presidente del Gobierno. La Ley para la Reforma Política se aprueba en referéndum con el 94 % de votos a favor.
  3. 1977 Se legaliza el Partido Comunista. Primeras elecciones libres desde 1936 (15 de junio). Ley de Amnistía y Pactos de la Moncloa, un acuerdo económico de los principales partidos.
  4. 1978 Se aprueba la Constitución en referéndum (6 de diciembre).
  5. 1981 Intento de golpe de Estado del 23-F.

1978: una Constitución pactada de punta a punta

La Constitución es la norma que está por encima de todas las leyes y fija las reglas del juego. La de 1978 la redactaron siete diputados de partidos muy distintos, de la derecha de Alianza Popular a los comunistas, pasando por UCD, el PSOE y los nacionalistas catalanes. Fue aprobada en referéndum por casi el 88 % de los votantes, con una participación del 67 %.

Se buscó el acuerdo de todos por una razón práctica: la Constitución de la Segunda República (1931) la habían impulsado sobre todo las izquierdas y los republicanos, y buena parte de la derecha nunca la sintió suya. Además, una parte del Ejército miraba con desconfianza el cambio. Ese consenso explica dos decisiones que hoy siguen discutiéndose.

  • La monarquía parlamentaria. El rey es jefe del Estado, pero no gobierna. Su papel es sobre todo simbólico y sus actos tienen que ir firmados también por el presidente del Gobierno o un ministro, que son quienes responden de ellos. Los socialistas y los comunistas, que eran republicanos, aceptaron la monarquía a cambio de una democracia plena. Quien hoy pide un referéndum sobre la monarquía recuerda que nunca se votó por separado; quien la defiende recuerda que fue parte de una Constitución que sí se votó.
  • El Estado autonómico. Para responder a Cataluña, el País Vasco y Galicia, que pedían autogobierno, se permitió que todas las regiones fueran comunidades autónomas, con parlamento y gobierno propios. El reparto de poder quedó abierto y se fue completando después. País Vasco y Navarra conservaron un sistema propio para recaudar impuestos, el concierto (en Navarra, convenio).

Un golpe fallido y cuatro presidentes

El 23 de febrero de 1981, mientras el Congreso votaba al sucesor de Suárez, un grupo de guardias civiles al mando del teniente coronel Antonio Tejero lo asaltó a punta de pistola. El golpe fracasó en pocas horas, tras un mensaje televisado del rey en defensa de la Constitución. Desde entonces, el Ejército no ha vuelto a intervenir en política.

  • UCD (1977-1982), con Suárez y Calvo-Sotelo. Dirigió la Transición, pactó la Constitución y metió a España en la OTAN (1982). Era una suma de grupos muy diversos y se hundió en 1982.
  • PSOE (1982-1996), con Felipe González. Ganó en 1982 con 202 diputados, la mayor mayoría de la democracia. España entró en la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea) en 1986 y siguió en la OTAN tras un referéndum, aunque el PSOE había defendido salir. Se universalizó la sanidad pública. Sus críticos recuerdan el paro muy alto, la financiación ilegal del caso Filesa y los GAL, grupos que cometieron asesinatos y secuestros en nombre de la lucha contra ETA y por los que fueron condenados un exministro del Interior y otros altos cargos.
  • PP (1996-2004), con José María Aznar. España cumplió los requisitos para entrar en el euro (moneda oficial en 1999, billetes en 2002), creció con fuerza el empleo, se privatizaron grandes empresas públicas y se suprimió el servicio militar obligatorio. Sus críticos recuerdan el apoyo a la guerra de Irak (2003), que las encuestas mostraban rechazada por la mayoría, y la gestión del 11-M.
  • PSOE (2004-2011), con José Luis Rodríguez Zapatero. Ganó tres días después del 11-M, el atentado yihadista contra trenes de Madrid que mató a 192 personas (193 si se cuenta al policía del GEO que murió semanas después en Leganés); el Gobierno de Aznar lo atribuyó en un primer momento a ETA. Retiró las tropas de Irak, aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo (2005) y la ley de dependencia (2006). Sus críticos le reprochan haber tardado en reconocer la crisis de 2008.

ETA, el terrorismo que marcó cuatro décadas

ETA fue una banda terrorista que quería la independencia del País Vasco por la violencia. Mató a más de 850 personas (853 según el recuento que publicó el Ministerio del Interior en 2017; otros recuentos varían en unas pocas decenas), la gran mayoría ya en democracia: guardias civiles, policías, militares, políticos de PP y PSOE, empresarios, periodistas y civiles.

La presión policial y judicial, la cooperación con Francia y el rechazo social la debilitaron. En 2011 anunció el «cese definitivo» de la violencia y en 2018 su disolución. Su historia sigue en la política. Las asociaciones de víctimas y la derecha reprochan a EH Bildu (la izquierda independentista vasca) no condenarla de forma explícita. Bildu sostiene que es un partido legal que lleva más de una década en las instituciones sin violencia.

Dos partidos turnándose y dos bisagras decidiendo

De 1982 a 2015, dos partidos se turnaron en el Gobierno: el PSOE y el PP (heredero de Alianza Popular desde 1989). A eso se le llama bipartidismo. En 2008, entre los dos sumaron casi el 84 % de los votos.

Cuando el ganador no llegaba a la mayoría absoluta (176 de 350 diputados), buscaba el apoyo de los nacionalistas moderados: CiU en Cataluña y el PNV en el País Vasco. Se les llama partidos bisagra porque hacían girar el Gobierno hacia un lado u otro. Apoyaron a González en 1993 y a Aznar en 1996 a cambio de más competencias y más parte de los impuestos para sus comunidades.

Parte de ese equilibrio lo explica la ley electoral, que viene de 1977. Cada provincia elige a sus diputados por separado, y eso premia a los partidos grandes y a los que concentran su voto en un territorio.

Lo que de aquellos años sigue en tu papeleta

  • El modelo territorial abierto: la pelea por la financiación autonómica, el concierto vasco y la cuestión catalana vienen del diseño de 1978.
  • La ley electoral provincial: los partidos medianos con votos repartidos por toda España sacan menos escaños que votos.
  • La memoria del franquismo: la Ley de Amnistía de 1977 liberó a los presos políticos, pero también impidió juzgar los crímenes de la dictadura. Unos la ven como el precio necesario de la reconciliación; otros, como una deuda pendiente. De ahí vienen las leyes de memoria de 2007 y 2022.
  • Las bisagras: los partidos nacionalistas siguen decidiendo gobiernos, aunque ya no solo los moderados.

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